Introducción: las palabras y el poder.
El termino diversidad sexual no es un termino neutro, dos simples palabras para referir una realidad por el contrario, encierra en si mismo una manera de concebir la realidad y, por lo tanto, tengamos o no conciencia de ello, define el carácter de nuestra lucha política en el ámbito de la existencia sexual. El termino diversidad sexual es un termino político, como los términos gay, lesbiana, bisexual, heterosexual, sexualidad normal, perversión, transgenero, joto, marimacha y buga, y al igual que estos, tiene implicaciones en la manera en que se nombran y, en consecuencia se construyen, diferentes sociales mas o menos significativas, se configuran relaciones de poder y posibilidades de resistencia. Desde el plano teórico del sociólogo francés Pierre Bourdieu, podemos decir que el termino diversidad sexual participa en las luchas al nivel de la representación de la existencia sexual de las personas y por el poder de tener la representación social mente considerada legitima, única y valida que es sexual ha diferido de una sociedad a otra y de una época a otra, estas distintas maneras de concebir lo que entendemos por sexual en el lugar por su parte, a distintas maneras de regular y controlar lo sexual en el comportamiento, las relaciones, el cuerpo y los productos de las acciones de las personas la dominancia de una concepción sobre lo que entendemos por sexual y sobre la diversidad de practicas eróticas y reproductivas esta dada por su preeminencia para definir lo legitimo y lo ilegitimo, lo moral y lo inmoral, lo adecuado y lo inadecuado, lo sano y lo enfermo, lo incluso natural y lo antinatural este poder de definir es lo que llamamos poder de nominación, o poder de
representación.
I. “Diversidad sexual”: Tres usos comunes
1) Su uso como eufemismo o forma “decente” para referirse
públicamente a individuos o grupos estigmatizados con palabras consideradas “vulgares”.
Como podemos apreciar en los ejemplos anteriores el término “diversidad sexual” se está utilizando como eufemismo, como una palabra menos “altisonante” para decir “gay”, “lesbiana”, “bisexual”, “transgénero” o de plano “puto”, “joto”, “marimacha”, “bicicleta”, “vestida” o “loca”. Como estos términos son considerados por muchos como “vulgares” y por lo tanto, no son “adecuados” para un discurso público político, entonces se recurre al menos altisonante “diversidad sexual”.
2) Su uso como término “sombrilla” para agrupar a esos individuos o grupos
estigmatizados por sus prácticas sexuales o su identidad sexo-genérica.
Estrechamente ligado al uso eufemístico, se encuentra el uso del término “diversidad sexual” como término “sombrilla” para una diversidad de identidades históricas y políticas, portadoras de sus propias limitaciones y posibilidades liberadoras, no completamente exploradas en sí mismas. El problema con este uso “sombrilla”, es que mete en una misma visión ideológica y política, homogeneizándolos, a personas y grupos con intereses, experiencias de vida, necesidades y posicionamientos sociales, simbólicos y políticos diversos.

3) Su uso para referirse a la “otredad” de la trilogía de prestigio “macho-masculino-heterosexualidad”.
El término “diversidad sexual” tal y como está siendo usado, para agrupar a personas y grupos con identidades no heterosexuales, es un absoluto equívoco tanto lingüístico como ideológico.
El concepto “diversidad” sólo puede ser usado para caracterizar a una totalidad de unidades de una especie: de canicas, de vestidos, de sombreros, de personas o de cualquier otra categoría, no a una parte del todo. Cuando decimos, por ejemplo, “la diversidad de canicas” nos referimos a la totalidad de canicas, a que estas son diversas entre sí, unas rojas, otras verdes, otras amarillas con rojo, etc., pero sería absurdo decir “es una canica del grupo de la diversidad de canicas”. Todas son canicas y todas son
diversas entre sí. No existen “grupos de la diversidad”, existen miembros de una totalidad diversa.
II. Los discursos dominantes del campo sexual: su visión integrista
El concepto de “diversidad sexual” surge en el campo sexual para cuestionar las reglas mismas de organización del campo, esto es, las ideologías dominantes que construyen las distinciones pertinentes alrededor de la existencia sexual de las personas, a partir de las cuales se derivan poderes y beneficios para quienes cumplen con los criterios pertinentes.
Este sistema involucra tres aspectos principales de la existencia sexual:
1) El binarismo sexual:
El género aparece como una “construcción social”, así como también el concepto “sexo”, es decir, es una categoría que nos permite “ordenar” la realidad de cierta manera y eso tiene efectos de distinción social y política. La idea de que existan dos sexos y que además se oponen y complementan, es una idea central del sistema sexista. Si se observa los cuerpos no se encuentra nada que nos muestre ni “oposición” ni “complementariedad” en sí mismos.
El binarismo sexual es la creencia y práctica de construir “dos sexos” de los cuerpos humanos”, es un trabajo conceptual y quirúrgico que una constatación de la naturaleza. Esto nos muestra esa variedad sexual de durante mucho tiempo se llamó “hermafroditismo” y que hoy recibe el nombre de “intersexualidad”: personas que nacen con características sexuales cromosómicas gonadales, genitales u hormonas que no coinciden con las categorías sexuales binarias de macho y hembra humanos.
Existen variantes que involucran otros aspectos que contribuyen a construir lo que llamamos “sexo”: sexo gonadal, el sexo genital y el sexo hormonal. Una de estas consiste en que embriones cromosómicamente hembras experimentan una “sobreproducción de hormonas machos”, llamado hiperplasia suprarrenal. En la que la o el recién nacido tiene genitales internos de hembra y órganos genitales externos de macho.
En lo que compete al sexo biológico en la especie humana, lo que existe es un continuo, no un binarismo. Una estudiosa del tema, señala que al menos existen 5 sexos en la especie humana: hembra, macho, el “hermafrodita verdadero” (quien posee un testículo y un ovario), el “pseudohermafrodita macho” (que tienen testículos y algunos aspectos de la genitalidad de las hembras, pero no ovarios) y las “pseudohermafroditas hembras” (quienes tienen ovarios y algunos aspectos de los genitales machos, pero no tienen testículos).
Los transexuales, aquellos varones y mujeres en el ámbito cromosómico, genital y gonadal, que después se someten a una operación quirúrgica en su edad adulta con la intensión de transformar sus órganos genitales externos presentan comúnmente trastornos emocionales que mucho tiene que ver con las dificultades jurídicas para cambiar su identidad sexual, empezando por su nombre, y por la violencia del entorno.

2) El binarismo de género:
Involucra la concepción dual e integrista de los géneros “masculino” y “femenino” otro elemento: el androcentrismo, la ideología y práctica cotidiana de jerarquizar a las personas, los objetos y los seres del mundo según sus connotaciones de género, y de situar como superior a” lo masculino”. La otra cara del androcentrismo, es la misoginia, el desprecio a lo considerado culturalmente femenino y también a los hombres que no cumplen el ideal social de masculinidad. El hombre “afeminado” renuncia al poder proveniente de su “masculinidad” en la sociedad y eso resulta incomprensible para el poder patriarcal. Tanto el “afeminado”, como “la mujer masculina” ponen en entredicho o prohibido el carácter de los géneros, algo que resultaría “insoportable”.
La sensación interna de muchas personas homofóbicas es de sentirse “violentados”, ya que el “otro” le recuerda su propia experiencia de represión. La violencia que ejercen estas personas contra los “otros” es una proyección de una envidia hacia quienes si decidieron hacer lo que cancelaron para ellos mismos.

3) El binarismo erótico y heterosexismo:
El heterosexismo es la ideología reproductivita de la sexualidad aquella que considera que el único fin valido de las relaciones sexuales es la reproducción se convierte en la base fundamental del heterosexismo y del binarismo sexual y de género. También involucra la marginación y desprecio de otras experiencias eróticas, inclusive entre varón masculino y mujer femenina: sexo anal, fellatio, cunnilingus, etc. Este mundo de posibilidades de experiencias y relaciones eróticas y amorosas es condenado, prohibido, burlado.
Existen otros recursos ideológicos poderosos que sirven para reforzar el heterosexismo, y que adquieren cada vez mayor importancia en la medida en que las ideologías de género dominantes y la ideología sexual reproductivita pierden legitimidad bajo el acometimiento de nuevas visiones sobre la sexualidad y el placer procedentes de movimientos sociales tales como el feminismo y los movimientos de liberación. 1) las ideologías del amor y 2) las ideologías sobre las “otras” sexualidades.
El amor es un asunto no solo de “hombre y mujer”, sino un asunto de “masculino” y “femenino” que se complementen”, y esto es que se distribuyan papeles emocionales y laborales en el ámbito doméstico, y distribuyan de manera equitativa la autoridad y el poder.
El poder moderno sobre el homoerotismo se construye, dice Foucault (1988), al construir un personaje con relación a una practica sexual, un personaje que se define por su sexualidad, que es metonomizado por un eje diacrítico “con quien coge”, a partir de lo cual se le obliga a construir una identidad, un estilo de vida e incluso una política.
El binarismo erótico y su relación con el dispositivo homofóbico, me interesa enfatizar finalmente el asunto de la riqueza de posibilidades de vinculaciones amorosas y sexuales de pareja .
Podemos encontrar las siguientes variantes de pareja:
- Personas del mismo sexo y del mismo género: dos hombres masculinos, dos mujeres femeninas.
- Personas del mismo sexo y de género diferente: hombre masculino y hombre femenino.
- Personas de sexos diferentes y del mismo género: hombre masculino y mujer masculina
- Personas de sexos y géneros diferentes.

III. El concepto de diversidad sexual: sus implicaciones transgresivas
La revisión crítica nos ha permitido visualizar y legitimar una diversidad de formas de existencia sexual, de género y eróticas que resultan invisibilizadas como patológicas. Estas formas de existencia sexual involucran varios reconocimientos:
1) más allá de la dicotomía macho y hembra, existe una diversidad de sexos, diferentes tipos de intersexualidad, que son expresiones de una naturaleza sexual humana.
2) las identidades de género son construcciones sociales que limitan las potencialidades humanas. Por otra parte, el integrismo de género y el androcentrismo son formas arbitrarias de limitar la existencia de las personas y de jerarquizarlas.
3) el binarismo erótico heterosexual-homosexual forma parte de un dispositivo heterosexista que jerarquiza los erotismos, una creación cultural que pretende negar no solo la legitimidad de las diferentes orientaciones sexo-afectivas, sino también la diversidad erótica en cada individuo, como una realidad y como un potencial humano.
4) la sexualización de “los otros no-heterosexuales” y la negación del fenómeno amoroso más allá de la pareja heterosexual, y negar la legitimidad a otras variantes amorosas.
Podemos darnos cuenta como el concepto de diversidad sexual puede desestabilizar el sistema sexista, si promovemos cuatro significados básicos:
1) la idea de que las personas tienen existencias sexuales, de género y eróticas diversas, y es parte de una realidad humana.
2)la idea de que en una sociedad democrática estas realidades sexuales, de género y eróticas diversas no deben ser jerarquizadas.
3) la idea de que la diversidad no existe entre las personas, sino que habita en la persona.
4)la idea de que la diversidad no solo es “sexual” sino también amorosa.
El concepto de “diversidad sexual y amorosa” plantea posibilidades radicales y liberadoras cuando lo utilizamos para referirnos a la riqueza sexual, de género y erótica entre personas, al menos a su existencia “en potencia” dentro de cada ser humano. Esto es, el derecho de cada persona a vivir de manera diversa su existencia sexual, de género y erótica, a reconocer sus múltiples capacidades placenteras y de goce en la sexualidad, el derecho a la experimentación.
IV. Ética y diversidad sexual.
El concepto diversidad sexual es un concepto político que cuestiona el orden sexual y de genero dominante y condensa la aspiración de una sociedad que no discrimine y que garantice el reconocimiento y la equidad para las diferentes variantes de la existencia sexual , de genero y eróticas ,es importante tener la capacidad de ofrecer con claridad nuevos valores , los valores que de hecho la tradición sexologica y los movimientos de lucha al nivel de la sexualidad ,feministas y de varones antisexistas han ido construyendo retomando sus análisis , así como propias experiencias y necesidades.El problema ético que representa el sexo entre menores y adultos pasa por dos problemas políticos : el reconocimiento de la sexualidad de los menores , incluyendo aquí a los bebes & la definición misma de los menor , la edad en la cual socialmente se define que las personas adquirimos la capacidad de decidir con relación a nuestro cuerpo , a nuestra sexualidad y a otros muchos aspectos de la vida .
V. La “Diversidad sexual y amorosa” y las otras diversidades sociales.
La diversidad sexual y amorosa es utilizada para reconocer promover la existencia de las diversas existencias sexuales, género y eróticas entre las personas y las uniones amorosas existentes. Así mismo nos plantea posibilidades radicales y liberadoras cuando lo utilizamos para referirnos a lo sexual género y erótica entre las personas y las múltiples oportunidades en cada uno de nosotros.Las distinciones en el campo sexual con efectos de poder diversos sobre las identidades sexuales de las personas. Hay muchas otras distinciones como los racistas llamados “raza" otras por las diferencias de clase, étnicas o nacionales, por edad, por capacidades físicas por origen regional, por vestimentas, religión tonalidad de piel; etc.
Existe una diversidad sexual como parte de una diversidad social que nos habita. La diversidad sexual se encuentra integrada en las personas a otras dimensiones de su sociodiversidad y esto tiene implicaciones de poder y resistencias diversas, con efectos diversos sobre las condiciones de vida. La lucha por una sociedad más equitativa, justa, respetuosa, democrática no puede darse en la descalificación, en la banalización o secundarización de la demanda de los otros. Es importante llevar a la agenda política el asunto de la justicia y la equidad al nivel de la existencia sexual de las personas, hacer valer su importancia, hacer oír las voces del reclamo, así como articular con claridad reflexiva las razones de la demanda.

Discusiones:
El concepto de “diversidad amorosa y sexual” para señalar la necesidad de respetar, construir condiciones de equidad y reconocer la pluralidad en cada persona y entre las personas en relación a su existencia sexual (de su sexo, género y erotismo) nos da rumbo ideológico."
La diversidad sexual y amorosa abarca distintas perspectivas como categorizarnos de cierta manera en donde en nuestro entorno solo existe el término "mujer" y "hombre", para lo cual hoy en día en nuestro ámbito existencial se han ido determinado diferentes términos como “gay”, “lesbiana”, “bisexual”, “heterosexual”, “sexualidad normal” lo cual en la sociedad no es bien visto debido a que estamos inmersos en una sociedad que durante años ha cultivado el rechazo a las personas que no se ajustan a la norma sexual dominante es decir "mujer" y "hombre".
Estoy de acuerdo en que usemos el concepto de diversidad sexual amorosa ya que considero que cada quien debe buscar su felicidad a como le plazca, cada quien se debe juntar con quien más lo desee sea de su mismo tipo o no. El ensayo es interesante y trata de un tema que tiene mucha discusión ya que existen personas que aún no aceptan la opción que los demás tomen en base de su sexualidad.
GLOSARIO
- Eufemismo: Palabra o expresión más suave o decorosa con que se sustituye otra considerada tabú, de mal gusto, grosera o demasiado franca.
- Heterosexismo: Denota la suposición de que todas las personas son a priori heterosexuales y la creencia de que todas las personas heterosexuales son por naturaleza superiores a las personas homosexuales, bisexuales, pansexuales y asexuales.
- Disonancia: Falta de correspondencia o armonía entre los sonidos de un conjunto.
- Antonomasia: Expresión que se utiliza para indicar que el nombre o apelativo con el que se designa a una persona o a un objeto le conviene con más propiedad que a otros de su grupo por ser el más característico, destacado o importante.
- Binarismo: Teoría que propone reducir el conjunto de oposiciones fonológicas a un conjunto de relaciones binarias.
- Ortodoxia: Conformidad con los principios de una doctrina o con las normas o prácticas tradicionales, aceptadas por la mayoría como las más adecuadas en un determinado ámbito.
- Andrógina: Que reúne los dos sexos en el mismo individuo. Que tiene rasgos corporales ambiguos, que no se corresponden con los propios de su verdadero sexo.
- Heterodoxa: Que está en desacuerdo con los principios de una doctrina o que no sigue las normas o prácticas tradicionales, generalizadas y aceptadas por la mayoría como las más adecuadas.
- Dicotomía: División de un concepto o una materia teórica en dos aspectos, especialmente cuando son opuestos o están muy diferenciados entre sí.
- Misoginia: Desprecio a lo considerado culturalmente femenino y a las mujeres, pero también a los hombres que no cumplen con el ideal social de masculinidad.